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el narcotrafico

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Introducción

El negocio del narcotráfico tiene tal dimensión, mueve tal cantidad de miles de millones de dólares, involucra a tal cantidad de Estados, está infiltrado de tal manera en las altas esferas de poder de naciones ricas y pobres, abarca un mercado mundial de tal magnitud y finalmente, envenena a tal cantidad de seres humanos, que desafía el corazón del sistema de una manera contundente, pone en tela de juicio los valores de la sociedad moderna y refleja los elementos más hondos de una crisis y un desmoronamiento, capaz de conducir a millones de personas a la autodestrucción ante la evidencia de un mundo que muchas veces parece no valer la pena de ser vivido.

El narcotráfico se ha destacado en las últimas décadas como la actividad delictiva generadora de un mayor número de crímenes y con un volumen de negocio más elevado. Muchos traficantes individuales y organizaciones ilegales que se dedican a él han conseguido acumular ingentes cantidades de dinero y medios materiales, lo cual les ha otorgado una posición de fuerza que les permite no sólo escapar a la actividad represiva de los Estados, sino incluso constituirse en centros de poder paralelos. El fenómeno, impulsado por el aumento generalizado del consumo y la revalorización del producto desde su origen hasta su recepción por el consumidor final (en ocasiones su valor se multiplica hasta por 100.000), comenzó a ser contemplado con preocupación por los gobiernos tras la Segunda Guerra Mundial. Ello motivó que en la, entonces, recién nacida Organización de las Naciones Unidas (ONU) se iniciara el estudio de las medidas de índole legislativa, política y policial que podían ser adoptadas.

En efecto, las dimensiones colosales del negocio de la droga son refrendadas por cifras como los más de 50 millones de consumidores existentes de heroína, cocaína y drogas sintéticas (entre un 3% y un 4% de la población mundial), así como los 400.000 millones de dólares estadounidenses en beneficios que genera anualmente esa industria, cantidad que supera la obtenida por el sector turístico internacional en su conjunto. También se trata de una actividad de la cual dependen decenas de miles de personas, ya sea en los procesos productivos, en el transporte y distribución o en el blanqueo de los beneficios. La dificultad de controlar y atajar las redes internacionales del narcotráfico se ve acrecentada por la globalización económica, alguno de cuyos procesos inherentes, como la universalización de las comunicaciones, las facilidades de transporte, la desregularización bancaria o la conclusión de acuerdos de libre comercio, han beneficiado el crecimiento y expansión de unas asociaciones ilícitas cuya capacidad organizativa es, en ocasiones, comparable a la de las grandes corporaciones multinacionales.

Los procesos a los que se ha aludido en el epígrafe anterior se agudizaron tras la caída de los regímenes comunistas y el final de la Guerra Fría, preludio de una libertad económica que influyó decisivamente en la mundialización de la producción, distribución y consumo de drogas. En nuestros días, la droga está presente en todos los continentes y áreas geográficas del planeta, lo cual no impide que puedan distinguirse una serie de centros principales de producción y rutas de distribución, así como lugares en los que se registra una mayor demanda y consumo. En concreto, destacan dos zonas como núcleos en los cuales se inicia el proceso del narcotráfico: el sur de Asia, en el caso del opio y sus derivados, y el noroeste de América del Sur, en cuanto a la producción de cocaína. Tampoco puede obviarse el auge que está experimentando en algunos países de Europa (Países Bajos, Polonia, Estados postsoviéticos, etc.) la producción de drogas sintéticas como el éxtasis y similares.

El narcotráfico internacional se ha convertido por sí mismo en un gobierno malvado y poderoso. Representa en la actualidad un poderío financiero, político y militar mayor que el de algunas naciones de las Américas.

El tráfico y el consumo de drogas, y sus resultantes de corrupción y violencia, son las mayores amenazas a nuestra seguridad, como región y como naciones individuales. Estas amenazas no reconocen fronteras, dentro de nuestro hemisferio, en su ataque inexorable y devastador a nuestras familias, nuestras comunidades, las instituciones democráticas de nuestras repúblicas soberanas y nuestros propios medios de vida.

PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA

El narcotráfico plantea la particularidad de que el cultivo de las sustancias narcóticas puede realizarse en un determinado país, la materia prima procesarse en el mismo país productor u otro país; el país destinatario del producto terminado puede encontrarse lejos del país productor y el traslado del producto, en muchos casos, necesita usar el territorio de otros países como puentes, antes de llegar a su destino.

Esta complejidad de producción, traslado del producto y mercadeo, involucrando diferentes países, convierte al narcotráfico en una acción delictiva múltiple que involucra diferentes países, lo que ha conllevado a considerarlo como un delito universal.

Por consiguiente, los países se ven obligados a colaborar entre sí y desarrollar estrategias de combate conjuntas para combatir el narcotráfico de manera integral.

0BJETIVOS

General:

Presentar un panorama sobre el narcotráfico en la actualidad y establecer las características de los cambios y modificaciones de visión en su combate.

Específicos:

  1.  
    1. Analizar los problemas que plantea el narcotráfico en nuestro país.
    2. Investigar sobre la lucha que se sigue contra el mismo, en nuestro medio, y cuál es nuestra óptica nuestra realidad y aspiraciones prácticas

Metodología

    • Revisión de la bibliografía sobre el tema, internacional y local.
    • Análisis y discusión del material obtenido en las revisiones.
    • Elaboración del trabajo escrito.

Definición de narcotráfico

Es un delito contra la salud pública, consistente en la realización, normalmente con fines lucrativos, de actos que sirvan para promover, favorecer o facilitar el consumo ilegal de drogas naturales o sintéticas, ya sean estupefacientes, psicotrópicos o de cualquier otro tipo. Se trata de acciones que, aunque recogidas y definidas de forma muy diversa, están contempladas en las diferentes legislaciones como hechos ilícitos y son objeto de represión tanto en el ámbito interno como internacional. Todas ellas son englobadas habitualmente bajo la denominación de narcotráfico.

Concepción legal

Este es uno de los delitos de mayor aplicación práctica, por lo que la jurisprudencia sobre esta materia es muy extensa y pormenorizada. Nosotros dedicaremos en este tema de las drogas al estudio de aquellas materias más recurrentes. Como señala la doctrina legal, el delito contra la salud pública es un ilícito de riesgo abstracto y de consumación anticipada en el que el bien jurídico protegido es la salud pública, consumándose la infracción con la ejecución de alguna de las acciones incluidas en el precepto penal, resultando indiferente a los efectos de la calificación, la eventual lesión o perturbación física o psíquica de la persona que, finalmente, consume la droga objeto del tráfico ilícito, precisamente porque en esta figura delictiva el sujeto pasivo no es la persona concreta, receptora y consumidora de la sustancia prohibida, sino el colectivo social cuyo bienestar sanitario es el objeto de protección de la norma, por lo que los resultados dañosos que dicho consumo produzca en el consumidor del producto queda extramuros del marco del tipo penal.

Cooperación Internacional

En años recientes hemos comenzado ya a comprobar los resultados de algunos de nuestros éxitos colectivos. Todos los estados miembros de la OEA/CICAD han firmado, ratificado o ingresado en la Convención de Viena de 1988. Muchos han aprobado leyes básicas de control de narcóticos y legislación complementaria relacionada con el tráfico de drogas, incluso cláusulas sobre control de precursores químicos, lavado de dinero y confiscación de bienes. Las reuniones y declaraciones de la Cumbre de las Américas resultaron en acuerdos tomados por cada país de aprobar en la región leyes nuevas, abarcadoras y sin precedentes contra el lavado de dinero. Todos reconocemos que el lavado de dinero no sólo sustenta la actividad criminal subyacente que genera ese dinero; con demasiada frecuencia el tráfico de drogas también socava y corrompe las instituciones financieras legítimas de las cuales dependen la fortaleza de nuestra economía y, en último término, nuestros gobiernos. Pero mucho queda por hacer; todos sabemos que no podemos permitirnos limitarnos a llegar a acuerdos o a aprobar leyes. Debemos garantizar que nuestras autoridades de administración de justicia tengan los instrumentos, el adiestramiento y el personal para detectar e investigar el lavado de dinero a través de los informes de las instituciones financieras y el acceso legal a los registros bancarios cuando sea requerido. Debemos también garantizar que estas investigaciones antinarcóticos y otras relacionadas con ellas se llevan a juicio en sistemas de justicia penal que están equipados para asegurar encausamientos justos y efectivos, y que les impondremos penas apropiadas a aquellos que sean declarados culpables de cometer estos crímenes.

A despecho de los éxitos que ya hemos logrado, no seríamos realistas si no reconociéramos las realidades que despejan cualquier entusiasmo exagerado, del poder y alcance de las principales organizaciones del tráfico de drogas. Hay decisiones difíciles de tomar acerca de cómo aplicar con mayor efectividad un ataque coordinado, cohesivo contra estos criminales internacionales, y habrá desacuerdo entre nosotros, porque las mentes razonables pueden diferir y diferirán entre sí. Frente a estos obstáculos inevitables, debemos seguir caminando con pasos firmes, mesurados, con el objetivo de alcanzar resultados tangibles nacidos de una cooperación compartida contra una amenaza compartida. La Estrategia Hemisférica maximizará la aplicación de nuestros recursos limitados y minimizará la duplicación de esfuerzos y el conflicto de prioridades.

Para el enfrentamiento al narcotráfico internacional y su incidencia en nuestro país, es imprescindible la cooperación con el resto de los países del mundo, la que se ha venido consolidando e incrementando, debido a que este flagelo se internacionaliza cada vez más, y a los esfuerzos, voluntad política y prioridad que nuestro Estado y gobierno le prestan a la lucha contra las drogas.

Operativamente la Dirección Nacional Antidrogas (DNA) mantiene intercambios informativos a tiempo real y contactos de trabajo con Servicios antidrogas de otras naciones con el propósito de fortalecer la cooperación operacional, lo que se materializa a través de las visitas al país de sus representantes y oficiales de enlaces, así como por medio de nuestra participación en eventos o reuniones internacionales.

A través de estos nexos de cooperación hemos realizado investigaciones conjuntas contra miembros de organizaciones criminales y narcotraficantes, algunos de los cuales han querido utilizar nuestro país para la organización de sus operaciones, realizar contactos con estos fines y explorar las condiciones para asentarse temporalmente con la fachada de comerciantes. También hemos capturado prófugos de la justicia de otros países y desarrollado cursos de capacitación para nuestras fuerzas, tanto en el país como el exterior.

Como resultado de la cooperación policial internacional, se han fortalecido los nexos de colaboración que se mantienen con la Secretaría General de INTERPOL y sus Oficinas Centrales Nacionales (OCN), vía que se utiliza para el intercambio de información de interés y el control de criminales circulados internacionalmente.

La Estrategia Antidrogas en el Hemisferio

La estrategia es un compromiso de largo alcance para trabajar juntos atacando a los traficantes internacionales de narcóticos y los muchos problemas asociados con el tráfico y el consumo. La estrategia reconoce que para tener éxito debemos combatir todos los aspectos del problema de las drogas. O sea, debemos erradicar no sólo las plantas de coca, marihuana y opio, sino las organizaciones criminales que trafican con las drogas elaboradas con aquellas; debemos también reprimir la demanda de nuestros ciudadanos para consumir esas drogas. La estrategia presenta la guía cuidadosa que necesitamos para asegurar el éxito de nuestras metas de control de drogas.

Eso no quiere decir que cada nación representada en la ONU no debería aplicar el plan de acción más efectivo posible para combatir la amenaza más grave que pesa sobre sus ciudadanos. Como lo reconoce la Estrategia de Control de Drogas de 1997 del Presidente Clinton, en Estados Unidos, no podemos emprender un ataque efectivo contra el problema concentrándonos exclusivamente en la administración de justicia o la reducción de la demanda o de la oferta. Cada aspecto debe ser encarado y atacado vigorosamente en todos los frentes y en todas las naciones, de modo que nuestros esfuerzos combinados se fortalezcan y complementen entre sí.

Reducción de la Demanda

Los programas efectivos de reducción de la demanda deben llegar a cada segmento de la sociedad, desde nuestros niños más jóvenes hasta sus padres y maestros, desde los empleados gubernamentales hasta los gerentes de corporaciones, desde nuestra clerecía hasta nuestros medios de información. Debemos poner en ejecución programas de prevención y esforzarnos por obtener ambientes libres de drogas en las escuelas, los lugares de trabajo y las comunidades de cada uno de nuestros países. Al mismo tiempo, debemos reconocer y satisfacer la necesidad de contar con profesionales del cuidado de la salud, dedicados a ese propósito, que vigilen las tendencias cambiantes del consumo de drogas y procuren soluciones al consumo continuo de drogas. Para actuar, ninguno de nosotros puede permitirse esperar hasta que el consumo o la experimentación se convierten en un problema, especialmente cuando se trata de un problema que atrapa a nuestros jóvenes. En este caso, el antiguo dicho, "más vale prevenir que curar" es un consejo valioso.

Reducción de la Oferta

Reducir la demanda de drogas no es una meta que podamos alcanzar, en términos realistas, a corto plazo. Mientras trabajamos hacia este fin, no podemos pasar por alto la necesidad de eliminar las fuentes que alimentan estas demandas de drogas ilegales. Una estrategia de reducción efectiva de la oferta es esencial para nuestro éxito, y debe dirigirse a cada una de las etapas del tráfico de drogas, desde el cultivo, la producción, y el transporte.

Atacar la oferta en la primera oportunidad que nos ofrece requiere que establezcamos programas de erradicación decididos que reduzcan el cultivo de cosechas de drogas. Siguiendo esos mismos lineamientos, debemos basarnos en nuestro éxito en el campo de los precursores químicos desarrollando y aplicando adiestramiento para la inspección e investigación de técnicas usadas en el desvío ilícito de sustancias farmacéuticas y precursores químicos utilizados en la producción de drogas.

Sabemos que incluso con los programas de erradicación más decididos no exterminaremos todas las plantas mientras están en la tierra. Esa es la razón por la cual nuestros esfuerzos de interceptación individuales y colectivos deben desempeñar un papel esencial en nuestra estrategia. Primero, como resultado se confiscan drogas que reducirán la cantidad de heroína, cocaína y marihuana disponible a nivel internacional. Segundo, dislocan la línea de producción y distribución, lo cual hace más difícil el trabajo de los traficantes y aumenta los costos y riesgos de su negocio ilegal. Tercero, nos ofrece información acerca de cómo las organizaciones del tráfico llevan a cabo sus operaciones, información que resulta de valor inapreciable en nuestros esfuerzos colectivos para derrotar esas operaciones. Finalmente, los esfuerzos de interceptación verdaderamente exitosos aumentarán los costos de las drogas en nuestras calles hasta un nivel más allá de los recursos de nuestro mercado más vulnerable: nuestra juventud.

Organizaciones no gubernamentales de lucha contra el narcotráfico

El auge del consumo de drogas iniciado a partir de los últimos años de los setenta trajo como consecuencia, en apenas una década, un incremento de la conflictividad social que se manifestó de múltiples formas: delincuencia asociada, marginalidad y discriminación, propagación del SIDA y otras enfermedades, carencias asistenciales o propagación de la droga en las cárceles, etc. Para hacer frente a ese problema surgieron multitud de iniciativas ciudadanas desde los más diversos ámbitos geográficos y de actividad (asociaciones vecinales, grupos profesionales, organizaciones culturales, educativas o religiosas, etc.), que fueron configurando una tupida red asociativa que pronto se convirtió en una alternativa a las entidades asistenciales de carácter público. Configuradas como asociaciones, fundaciones o bajo cualquier otra forma de personificación jurídica, y dedicadas primordialmente a la asistencia al drogodependiente y su entorno familiar, esos grupos también han influido sobre la política de lucha contra el narcotráfico, ya que han colaborado con los poderes públicos en la elaboración de disposiciones normativas y programas asistenciales, además de promover el endurecimiento de la legislación represiva y comparecer en actuaciones jurisdiccionales contra traficantes y organizaciones clandestinas (a modo de ejemplo, ha de destacarse la gran notoriedad alcanzada por diversas asociaciones de madres de drogodependientes en su lucha a favor del desmantelamiento de los clanes gallegos de la droga).

Paulatinamente, las asociaciones no gubernamentales se han agrupado en entidades de coordinación que les permiten optimizar sus recursos, uniformizar los programas y pautas de actuación y mantener una relación más fluida con la administración.

Mecanismos internacionales de lucha contra el narcotráfico

Durante buena parte de este siglo, el control del negocio de la droga estuvo en manos de organizaciones ilícitas de carácter tradicional que operaban en el ámbito interno y desplegaban su actividad mafiosa en diversos sectores en los que podían obtener lucro (juego, prostitución, contrabando, etc.). El ejemplo paradigmático es el de Estados Unidos, donde entre los cincuenta y los setenta el negocio de la distribución de heroína era controlado en más de un 90% por La Cosa Nostra, grupo mafioso de origen italiano radicado en Nueva York. En esta ciudad floreció la red de narcotráfico denominada French Connection ("Conexión Francesa"), a través de la cual varios clanes mafiosos neoyorquinos distribuían entre los pequeños traficantes heroína procedente de la isla de Córcega y transportada desde el puerto francés de Marsella. La acción de las unidades federales antidroga acabó con la red de distribución en 1972, con lo cual se dio fin a una larga etapa de predominio de los grupos mafiosos internos.

La década de los ochenta trajo consigo un cambio significativo en la naturaleza del tráfico de drogas, que a partir de entonces pasó a estar controlado por organizaciones criminales de dimensión internacional. Aunque originarias y con sede principal en los países exportadores (principalmente en México, Colombia y otros estados sudamericanos), las nuevas mafias extendieron sus redes a varios territorios y pasaron a controlar directamente todas las fases del proceso, desde el cultivo hasta la distribución a los consumidores finales. Esas organizaciones operan de un modo muy similar al de los grupos terroristas, con una estructura de corte militarizado, caracterizada por su rígido control interno y su elevado nivel de tecnificación y especialización, así como el establecimiento de conexiones a los más altos niveles políticos y económicos. El Cartel de Medellín, poderoso sindicato de la droga radicado en aquella ciudad colombiana, es uno de los más conocidos ejemplos de esos nuevos protagonistas del crimen internacional. Tras varios años de actividades ilegales y violencia indiscriminada, su líder, Pablo Escobar, fue detenido en el curso de una acción conjunta de la Policía Nacional de Colombia y la Administración Antidroga de los Estados Unidos -Drug Enforcement Administration; DEA- (tras huir de la cárcel en la que fue recluido, resultó muerto en un tiroteo con la policía).

La complejidad y alcance supranacional de los nuevos agentes del narcotráfico obligaban a las autoridades estatales a dar una respuesta coordinada y conjunta, y con el fin de promover esa cooperación se hacía necesaria, por tanto, la discusión y adopción en los foros internacionales de medidas de carácter legal, político y policial. Para esa tarea hubo de partirse de los instrumentos jurídicos que ya estaban en vigor y proceder a su revisión y ampliación, así como dotar de más y mejores medios a las organizaciones existentes y arbitrar nuevos cauces institucionales para la lucha contra el narcotráfico.

Tratados internacionales para la fiscalización de sustancias narcóticas

La legislación internacional sobre esta materia se desarrolló en la segunda mitad del siglo XX, cuando se hizo insoslayable la necesidad de instaurar un sistema mundial de control de las drogas. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) tomó la iniciativa de impulsar esa regulación, y bajo sus auspicios se han promovido los instrumentos internacionales actualmente vigentes. En concreto, son tres los tratados elaborados hasta la fecha, todos ellos complementarios del resto. En ellos se regula todo lo relacionado con el tráfico ilegal de drogas, la provisión y disponibilidad de sustancias estupefacientes con fines médicos y científicos, y la prevención de su desvío a circuitos clandestinos de distribución. Son los siguientes:

Convención Única sobre Estupefacientes (1961)

Su principal objetivo es impulsar la lucha contra la droga a través de la acción internacional coordinada, para lo cual establece una regulación que persigue dos objetivos principales: limitar la producción, tratamiento, distribución, importación, exportación, venta, posesión y uso de estupefacientes a fines exclusivamente médicos y científicos, y perseguir el tráfico de esas sustancias mediante el establecimiento de mecanismos de cooperación internacional que permitan descubrir y detener a los narcotraficantes. La Convención Única sobre Estupefacientes fue posteriormente enmendada por un Protocolo de 1972.

En su virtud se fiscalizan más de 116 estupefacientes, respecto a los cuales se establecen medidas de diferente rigor según sean incluidos en una u otra de las listas que se elaboran para clasificarlos, lo cual depende de su capacidad para producir adicción, su valor terapéutico y los riesgos que comporta su uso indebido. Esas listas figuran como anexo al texto de la Convención, y su composición es competencia de la Comisión de Estupefacientes de las Naciones Unidas, órgano dependiente del Consejo Económico y Social que tiene la facultad de decidir si una determinada sustancia debe incluirse en la lista, trasladarse a otra o simplemente borrarse, tarea en la cual deben tenerse en cuenta los informes emitidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS). En general, puede afirmarse que la fiscalización internacional de estupefacientes ha funcionado de modo satisfactorio, ya que la práctica totalidad de la producción lícita no se desvía a los mercados clandestinos. En efecto, el tráfico ilegal de estupefacientes se nutre de la producción y fabricación clandestina (Colombia, Triángulo de Oro, etc.), ya que para la legal funcion el sistema de previsiones auspiciado por el Convenio, que abarca a todos los países y no sólo a los que firmaron su texto. Así, cada estado debe comprometerse a no rebasar las cantidades fijadas en esas previsiones, cuyo establecimiento corresponde a la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE), que también elabora informes sobre la oferta y demanda mundial de opiáceos destinados a fines terapéuticos, así como sobre el consumo y producción de materias primas. En función de ellos se elaboran recomendaciones a los gobiernos e instituciones interesadas, con el fin de asegurar el abastecimiento y controlar la producción.

Convenio sobre Sustancias Psicotrópicas (1971)

Su adopción fue una respuesta a la aparición de nuevos tipos de drogas psicotrópicas, su rápida difusión y expansión por los mercados internacionales y el aumento de consumidores con fines distintos a los sanitarios o científicos. En su texto se establece un sistema de control internacional para las substancias psicotrópicas, así como una clasificación de las drogas sintéticas en función tanto de su potencial para el consumo abusivo como de sus aplicaciones terapéuticas.

Así, desde la entrada en vigor de la Convención se fiscalizan unas 105 sustancias psicotrópicas, la mayor parte de las cuales se encuentran en productos farmacéuticos de todo tipo, cuyo nexo es su incidencia sobre el sistema nervioso central (estimulantes, depresores, alucinógenos, etc.). Como sucedía en el caso de los estupefacientes, la Convención prevé la elaboración de listas que se publican como anexo, en las cuales se clasifican las sustancias psicotrópicas de acuerdo con los parámetros ya comentados. Los psicotrópicos son fabricados normalmente mediante el empleo de productos que se han elaborado en forma legal y se desvían al mercado clandestino, hecho que obedece a causas como la deficiente legislación de algunos países fabricantes y exportadores, y a la ausencia de previsiones sobre las necesidades del sector sanitario. El Consejo Económico y Social, a recomendación de la JIFE, solicitó a los gobiernos del mundo en 1980, 1981 y 1991 que facilitaran una previsión de las cantidades de sustancias psicotrópicas sometidas a fiscalización internacional que necesitaban para fines médico-científicos. La petición fue atendida por unos 170 países que hoy día facilitan periódicamente esa información al JIFE, lo cual ha permitido reducir en gran medida el porcentaje de desviación de productos hacia el tráfico ilegal, ya que los países exportadores pueden comparar el pedido recibido con las tablas que recogen las necesidades del país solicitante, de forma que pueda detectarse cualquier desfase entre ambas cifras. En ese caso, el estado exportador consultará a la JIFE sobre la procedencia del intercambio.

Convención de las Naciones Unidas contra el Tráfico Ilícito de Estupefacientes y Sustancias Psicotrópicas (1988)

Este instrumento jurídico ofrece un amplio abanico de medidas contra el tráfico de drogas, entre las cuales se incluyen varias destinadas a la persecución del blanqueo de capitales y la desviación al mercado clandestino de las sustancias químicas de las cuales se obtiene la droga. Tambien establece nuevos mecanismos para la cooperación internacional en materia de extradición de narcotraficantes o distribución controlada.

La Convención de 1988 extendió la fiscalización internacional de drogas a 22 productos químicos utilizados en la fabricación de estupefacientes y sustancias psicotrópicas. En concreto, su artículo 12 confería al JIFE funciones inspectoras sobre la actuación de los gobiernos en relación con esas medidas fiscalizadoras y de evaluación de productos susceptibles de ser utilizados en la fabricación ilícita de drogas. Ese intercambio de información, de cuyos resultados se da cuenta a la Comisión de Estupefacientes, ha servido para crear un banco de datos gracias al cual la JIFE puede analizar qué sustancias deben ser objeto de fiscalización. Al mismo tiempo, los gobiernos cuentan con un instrumento para controlar la desviación de productos al mercado negro.

Organismos internacionales de lucha contra el narcotráfico

La dimensión institucional está estrechamente ligada a la normativa, pues lo regulado en los convenios antes citados sólo puede llevarse a la práctica mediante la adopción de medidas y acciones de diferente índole (jurídica, policial, técnica, etc.), lo cual requiere la creación de organismos suficientemente dotados de medios humanos y materiales. El protagonismo en la acción internacional contra la droga ha correspondido a la ONU, en cuyo seno se han creado los mecanismos institucionales necesarios para llevar a la práctica lo establecido en la normativa antes citada.

El entramado de entes especializados en materia de narcotráfico recibe cobertura institucional por parte de la Oficina de las Naciones Unidas para la Fiscalización de Estupefacientes y la Prevención del Crimen (ONUFEPC) -The Office for Drug Control and Crime Prevention; ODCCP-, organización que está integrada básicamente por el Programa de las Naciones Unidas para la Fiscalización de las Drogas (PNUFID) -United Nations International Drug Control Programe; UNDCP- y el Centro para la Prevención Internacional del Crimen (CICP) -Centre for International Crime Prevention; CICP-, y con la cual se relacionan todas las organizaciones auspiciadas por la ONU que se dedican a fines parecidos. Entre ellas destacan las ya mencionadas Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) -The International Narcotics Control Board; INCB-, órgano para el control de la aplicación de los tratados internacionales sobre drogas, y la Comisión de Estupefacientes de la ONU -Commission on Narcotic Drugs; CND-, foro en el cual se plantean y discuten las propuestas en materia de drogas. Los dos citados mantienen relación directa con el Consejo Económico y Social de la ONU y con el ONUFEPC a través del PNUFID. A continuación se expondrán los rasgos esenciales de estas entidades.

Oficina de las Naciones Unidas para la Fiscalización de Estupefacientes y la Prevención del Crimen (ONUFEPC)

Fue creada en 1997 como órgano de la ONU llamado a liderar a escala global la lucha contra el narcotráfico y el crimen internacional, para lo cual disponía a finales de los noventa de una plantilla de 350 especialistas y 22 delegaciones repartidas por todo el mundo, así como dos oficinas de enlace en Bruselas (Bélgica) y Nueva York (Estados Unidos). Aparte del PNUFID y el CICP, forman parte del mismo la División sobre Prevención del Terrorismo (Terrorism Prevention Branch) y los programas globales contra la corrupción, el crimen organizado y el tráfico de seres humanos. Su sede central está en Viena (Austria), y su máxima autoridad es el Director Ejecutivo, que lo es también de la Oficina de las Naciones Unidas en Viena.

Programa de las Naciones Unidas para la Fiscalización de las Drogas (PNUFID). Fue fundado en 1991 con el objetivo de difundir información acerca de los peligros que comporta el abuso de las drogas (en la fecha de su creación se calculaba que más de 200 millones de personas utilizaban sustancias narcóticas de forma abusiva en todo el mundo). El PNUFID pretende reforzar la acción internacional contra la producción, el tráfico y los crímenes relacionados con la droga, para lo cual prepara proyectos de vigilancia de cultivos y desarrollo alternativo, encaminados a abrir nuevas perspectivas económicas a regiones tradicionalmente volcadas en el cultivo de opio, coca o cannabis. También se ponen en marcha programas de prevención, tratamiento y rehabilitación, en los cuales se pretende involucrar a los poderes políticos y económicos de los estados, y se elaboran estadísticas completas y actualizadas sobre el consumo ilícito de drogas en el mundo a través del Programa sobre Evaluación Global (Global Assessment Programme). Asimismo, ha de mencionarse el Programa de Asistencia Legal (Legal Assistance Programme), que opera en colaboración con los estados al objeto de auxiliarles en la preparación de instrumentos legislativos para el control de las drogas, lo cual se realiza mediante la ayuda en la preparación de proyectos legislativos y la formación de jueces y magistrados. Con todo, las actividades más destacadas del PNUFID son las relacionadas con la aplicación de medidas ejecutivas y la persecución del blanqueo de capitales. A ellas se hará mención a continuación.

Sección de Medidas Ejecutivas para el Cumplimiento de la Ley (Law Enforcement Section). A través de esta sección, el PNUFID colabora con los Estados aportando formación especializada en técnicas de investigación y proveyendo de medios materiales (equipo técnico, etc.). A través de la Sección se colabora con la Interpol, la Organización Mundial de Comercio (OMC) y las agencias regionales mediante el intercambio de información sobre las tendencias del tráfico internacional de drogas, los procedimientos operativos de los traficantes y los perfiles y características de los correos de la droga. También tiene encomendada la valoración de los proyectos remitidos por las delegaciones, trámite que sirve para asegurar su adecuación a las previsiones de los tratados internacionales y para mantener una coherencia en cuanto a la línea de actuación a seguir. También recibe solicitudes de asesoramiento, que la Sección examina teniendo en cuenta la estrategia seguida por los departamentos locales en materia de lucha contra la droga, los medios humanos y materiales de que disponen y su posibilidad de cooperar con otras agencias de la región. En función de ese examen, la Sección colabora con el gobierno beneficiario en el diseño de programas destinados a optimizar la eficacia de la política desplegada en persecución del tráfico de drogas, a la vez que trata de fomentar la cooperación regional e interfronteriza.

Como ejemplo de lo anterior pueden citarse los proyectos impulsados en Asia Central para reforzar la cooperación y adoptar medidas conjuntas contra el tráfico de drogas con origen en Afganistán. En ellos participan estados ex-soviéticos como Tayikistán, Uzbekistán y Kirguizistán, y su objetivo principal es el establecimiento de controles eficientes en la zona (en concreto, en las provincias de Murgab -Afganistán-, Andijan -Uzbekistán- y Osh -Kirguizistán-), para lo cual se adoptaron medidas como la ubicación de puestos de control en localidades estratégicas, la inspección de vehículos y vagones de carga, el reforzamiento de la vigilancia fronteriza y el estrechamiento de la colaboración entre las fuerzas de seguridad de los países implicados. Otro proyecto importante es el diseñado para perseguir la utilización de puertos en el este y sur de África como punto de partida del tráfico de drogas hacia Europa y América del Norte; en aplicación del mismo se crearon en cada puerto investigado unidades especializadas en la detección de cargamentos ilegales.

La Sección de Medidas Ejecutivas también tiene entre sus cometidos el asesoramiento de la Comisión de Estupefacientes de la ONU y sus órganos subordinados, así como la revisión y análisis de los informes anuales remitidos por los estados miembros, con los cuales el PNUFID puede identificar las tendencias globales y regionales del tráfico de drogas y prever qué dirección futura tomarán.

Programa Global contra el Blanqueo de Capitales del PNUFID (UNDCP's Global Programme against Money Laundering). Se puso en marcha este programa para ofrecer una respuesta coordinada desde la ONU a un problema cada vez más acuciante en la moderna sociedad globalizada. En efecto, las ingentes sumas de dinero amasadas por las organizaciones criminales gracias al tráfico de drogas han de ser convenientemente camufladas, ya que sólo así se puede ocultar su origen ilegal y se evita dejar rastros incriminatorios (por lo general, esos grupos obtienen también ingresos procedentes de otras actividades delictivas, como el contrabando de armas o los delitos financieros). Este proceso, conocido usualmente con el nombre de blanqueo o lavado de capitales, puede ocasionar graves trastornos a la estabilidad y el desarrollo económico de un país, ya que, de realizarse a gran escala y no ser atajado a tiempo, puede alterar parámetros básicos de la economía nacional como la demanda de efectivo o los tipos de cambio (con los consiguientes efectos en la economía internacional). Además, la mera sospecha de su existencia puede hacer quebrar la confianza de los inversores en las instituciones financieras que presuntamente dan cobertura a estas prácticas, así como en los países en vías de desarrollo que favorecen la recepción de esos flujos para fomentar un crecimiento que será, en el mejor de los casos, ficticio e imposible de mantener a largo plazo, ya que la reticencia de los agentes económicos impedirá disponer de inversiones estables y generadoras de riqueza.

La dimensión del problema se ha agravado en las dos últimas décadas, en las cuales se han consolidado unos canales de blanqueo de capitales que son utilizados para ocultar sus beneficios por traficantes internacionales de droga, organizaciones terroristas y agentes públicos corruptos, cuyas actividades se ven favorecidas por la mundialización de la economía y el vertiginoso desarrollo de las tecnologías de la comunicación, que se traducen en una mayor facilidad para el movimiento internacional de capitales. A ello contribuye también la creciente utilización de dólares en los mercados negros, la tendencia a la desregulación financiera, la consolidación del mercado único europeo y la proliferación de paraísos fiscales.

Ante todo ello, la función del Programa Global es auxiliar a los gobiernos en su persecución d

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Comentarios el narcotrafico

es muy importante que sepa los niño y otras persona para que no se meta en eso que colleva a la muerte .
iiiii
wendy garcia wendy garcia 08/02/2011 a las 16:09
[...]ocumentos/fulldocs/eco/narcotraficolombia.htm">http://www.gestiopolis.com/recursos/documentos/fulldocs/eco/narcotraficolombia.htm http://milu.obolog.com/el-narcotrafico-199765 http://www.monografias.com/trabajos27/narcotrafico/narcotrafico.shtml[...]
esto me a servido arto es para una dramatisacion gracias te agradesco la tarea chaooooo:)
carolina ruiz carolina ruiz 07/09/2011 a las 23:19
esto me a servido arto es para una dramatisacion gracias te agradesco la tarea chaooooo:)
carolina ruiz carolina ruiz 07/09/2011 a las 23:19
si al pareser es mui bune informacion me sirvio mucho para mi tarea y para reflexionar ahha =)
rocxio uribe rocxio uribe 26/09/2011 a las 21:22
esta super cañon, no lo puedo creer

estrella torres estrella torres 09/10/2011 a las 01:04
es narco trafico esta mal por que nos afecta a todo el mundo
jesus jesus 31/01/2012 a las 01:22
el narcotrafico esta refeo
Anónimo Anónimo 10/02/2012 a las 04:19
Muchas gracias, por la informacion, me ah servido mucho para mi clase de civica y etica :)
Yo estuve aqui Yo estuve aqui 21/03/2012 a las 04:49
yo creo q se debe cortar desde la raiz amigos (as) nos hace daño demos a la gente un poco de refleccion vale!!!!!
fabby fabby 02/04/2012 a las 17:56
esta super la pagina.... y me sirvio de mushooo
birydiana birydiana 28/05/2012 a las 21:46

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